Empezamos nuestro recorrido en Caracas tomando un vuelo que
nos llevaría a París. De allí, partimos hacia
Beijing en un largo vuelo que nos dejaría en China durante
diez días, y tras el que pudimos conocer Xi-an y Shangai.
Tailandia fue la próxima parada y en su capital, Bangkok,
estuvimos cinco noches. Luego, nuestra gira asiática
nos llevó a Siam Reap, en Camboya, un lugar maravilloso
que nos recibió con muchas aventuras.
Tenemos que destacar que la antigua civilización Khmer
ha dejado una huella cultural fuerte en sus habitantes, rasgo
que les permite ser uno de los destinos más emblemáticos
de Indochina. Además de contar con inmejorables paisajes
y gastronomía, Khmer fascina por la estructura de sus
hoteles y la amabilidad innata de sus habitantes, que logran
que las barreras idiomáticas se sienten menos.
Por su parte, Camboya resalta por la historia que cuentan
sus calles. Este país fue en tiempos pasados escenario
de persecuciones de enemigos que impusieron el hinduismo sobre
el budismo, a pesar de que esta última es la religión
practicada desde tiempos ancestrales.
Hoy el recuerdo más reciente es el del genocidio de
los años setenta. En ese momento, las ambiciones del
Partido Comunista provocaron la muerte de casi dos millones
de personas, en lo que se conoció como la revolución
de los Khmer rojos.
Pese a lo anterior, el país se ha recuperado de manera
admirable y sus ciudadanos, que actualmente viven bajo el
sistema de una Monarquía Constitucional, gozan de plena
libertad y ofrecen a los visitantes la más cálida
de las bienvenidas.
Con la gira de tres días que hicimos con nuestro guía
privado visitamos la antigua capital del imperio Khmer, y
recorrimos La Puerta Sur de Angkor Thom, el famoso Bayon y
las terrazas de los Elefantes y del Rey Leper. También,
tuvimos la oportunidad de apreciar el magnífico Angkor
Wat, del siglo XII, uno de los tesoros arqueológicos
más importantes del mundo.
Al final nos quedamos dos noches más para disfrutar
por nuestra cuenta de este fabuloso destino que no dudamos
en recomendar a quienes con espíritu de aventura desean
ir a lugares distintos.
Gregor Barschi